Foto López: la masificación del retrato

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La primera décscreen-shot-2016-08-04-at-3-46-33-pmada de La fotografía López corresponde al posicionamiento del negocio, al que cada día acuden en mayor número los Santarosanos para hacerse un retrato. En éstos se replican las poses de la pintura académica, que Gerardo López aprendió en la Escuela de Bellas artes de Bogotá, y que es posible apreciar en algunos registros familiares de los años veinte que sobrevivieron al cambio de tecnología que se dió durante la década del cuarenta, cuando se destruyeron cientos de negativos sobre vidrio, tras la llegada del acetato.

 

Sin embargo, la masificación del retrato se dá en la década del treinta, cuando la cédula se convierte en el documento electoral obligatorio, por lo que proliferan las imágenes de pequeño formato para identificación. Muchos de los establecimientos dedicados a los registros fotográficos encontraron en estos formatos una diversificación en su ejercicio y una posibilidad para nuevos ingresos económicos. Estos formatos eran eficientes en su producción y reducían costos, al aprovechar al máximo el formato tradicional de 9×12, del cual, y como se sigue haciendo actualmente, se producían cuatro retratos. Todo esto, aumentaba la posibilidad de que un mayor número de personas se fotografiaran.

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